Tras una escalada de tensiones diplomáticas y comerciales, el eje Quito-Bogotá se ha fracturado, poniendo en jaque la supervivencia de la Comunidad Andina (CAN). La decisión de Ecuador de duplicar los aranceles a su vecino ha provocado una respuesta drástica e inmediata del presidente colombiano, Gustavo Petro.
Lo que comenzó como una fricción por la seguridad fronteriza ha derivado en una guerra comercial abierta. Ecuador aplicará una barrera arancelaria del 100% a los productos colombianos, una medida que Bogotá considera el «tiro de gracia» para la alianza regional.
1. La «Tasa de Seguridad» de Ecuador: Del 50% al 100%
El Gobierno ecuatoriano justificó el incremento de la tasa basándose en la crisis de orden público que afecta la frontera compartida:
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Escalada: Ecuador ya había gravado las importaciones colombianas con un 50% el pasado 1 de marzo. A partir del 1 de mayo, ese tributo se elevará al 100%.
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El motivo: Quito sostiene que Colombia «no ha hecho lo suficiente» para frenar el crimen organizado y la inseguridad en los pasos fronterizos comunes.
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Impacto Comercial: Según cifras de Analdex, las exportaciones colombianas hacia Ecuador ya venían en declive, registrando una caída del 3,2% entre enero y noviembre de 2025.
2. La respuesta de Petro: «El fin del Pacto Andino»
Minutos después del anuncio ecuatoriano, el presidente Gustavo Petro utilizó sus redes sociales para declarar el fin de la participación de Colombia en el bloque regional:
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Declaración: «Esto es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí», enfatizó el mandatario.
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Institucionalidad en Riesgo: La salida de Colombia de la CAN (integrada también por Bolivia y Perú) supondría el desmantelamiento de uno de los acuerdos de integración más antiguos del continente.
Con un arancel del 100%, sectores clave como el agroindustrial, cosméticos y manufacturas colombianas quedarían virtualmente fuera del mercado ecuatoriano por falta de competitividad de precios.



