El Banco Central de la República Argentina (BCRA) detalló los lineamientos de su programa monetario para 2026, alineado con los objetivos del Gobierno nacional. Las metas centrales son desinflación, estabilidad financiera, acumulación de reservas internacionales y una recalibración del régimen cambiario.
Acumulación de reservas
En un comunicado oficial, el BCRA sostuvo que el monitoreo de los agregados monetarios será clave en la próxima etapa de remonetización de la economía.
“La oferta monetaria acompañará la recuperación de la demanda de dinero, priorizando su abastecimiento a través de la acumulación de reservas internacionales”, indicó la autoridad monetaria.
En este marco, el Banco Central pondrá en marcha su programa de compras de reservas a partir del 1 de enero de 2026. El monto de ejecución diaria estará alineado con el 5% del volumen operado en el mercado de cambios, con la posibilidad de realizar compras en bloque para evitar distorsiones en la liquidez cambiaria.
Política monetaria y desinflación
El Gobierno confirmó que la política monetaria estará orientada a profundizar el proceso de desinflación y fortalecer el balance del Banco Central.
La recuperación del acceso del Tesoro al mercado internacional de capitales permitirá que las compras de divisas se acumulen como reservas del BCRA, en lugar de destinarse al pago de deuda.
Según el programa oficial, las decisiones monetarias se ajustarán en función de:
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la evolución de la inflación,
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su vínculo con el nivel de actividad,
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y las condiciones financieras que determinan la demanda de dinero.
“El BCRA mantendrá un sesgo monetario contractivo mientras la inflación local se ubique por encima de la inflación internacional”, afirmó la entidad.
Régimen cambiario
El mercado de cambios continuará operando bajo un esquema de flotación entre bandas. Desde el 1 de enero de 2026, el piso y el techo de la banda cambiaria se ajustarán mensualmente según el último dato de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses (t-2).
Este mecanismo busca preservar el valor real del tipo de cambio oficial y reducir la volatilidad, limitando movimientos abruptos en el mercado cambiario.



