El último Staff Report del Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó que el gobierno argentino negocia un préstamo de US$ 4.000 millones con el Grupo Banco Mundial, el BID y la CAF para reducir los costos de los intereses de la deuda. El FMI prevé que el país vuelva a emitir deuda bajo legislación extranjera a partir de 2027 por US$ 8.000 millones para refinanciar vencimientos privados y con el propio organismo.
La operación de financiamiento cuenta con el respaldo de reformas de empleo e inversión, complementándose con créditos continuos para proyectos y apoyo presupuestario por US$ 3.000 millones durante este año.
Metas macroeconómicas, ancla fiscal e inflación para 2027
El organismo multilateral proyecta que la inflación descienda al 12,5% en 2027, condicionado a que se mantenga el ancla fiscal y se absorban los shocks internacionales derivados del conflicto en Medio Oriente. Para sostener el déficit financiero cero, el informe técnico detalla que el superávit primario del Gobierno Federal deberá aumentar del 1,4% del PBI en 2026 a un rango de entre 1,4% y 1,8% en 2027, estabilizándose en 2,0% en 2028 para compensar el incremento en el pago de intereses.
Por otra parte, se prevé que la formación bruta de capital fijo crezca un 10,4% hacia 2027, impulsada por los desembolsos bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que a mayo de 2026 acumulaba proyectos aprobados por US$ 28 millones.
Reservas internacionales y riesgos de volatilidad política
El frente financiero del programa con el FMI establece metas de acumulación de reservas internacionales netas, proyectando un incremento de US$ 11.000 millones en 2027 y de US$ 17.000 millones para el período correspondiente a 2028.
| Variable Macroeconómica | Proyección 2026 | Proyección 2027 | Proyección 2028 |
| Inflación Anual | – | 12,5% | – |
| Superávit Primario (% PBI) | 1,4% | 1,4% – 1,8% | 2,0% |
| Formación de Capital Fijo | – | 10,4% | – |
| Acumulación de Reservas Netas | – | US$ 11.000 M | US$ 17.000 M |
Los técnicos advirtieron que el principal riesgo de mediano plazo está asociado a la volatilidad política doméstica previa a las elecciones presidenciales de 2027, lo que podría generar episodios de dolarización, salidas de capitales o retraso de inversiones.



