El gobierno argentino oficializó la disolución del Instituto Nacional de Alimentos (INA) a través del Decreto 697/2026 para redistribuir sus competencias según la especialidad de cada organismo.
La reforma dispuso que el SENASA absorba las funciones de registro, control y fiscalización, mientras que el Ministerio de Salud concentrará la formulación de políticas sanitarias.
«SENASA absorbe las funciones de registro, control y fiscalización de alimentos, mientras que el Ministerio de Salud de la Nación concentra su rectoría en la definición de política alimentaria», detalló el comunicado oficial.
Asimismo, la medida introdujo cambios en el Código Alimentario Nacional y fijó un plazo máximo de 45 días hábiles para sus futuras actualizaciones.







