El panorama para la soja argentina en marzo muestra una marcada brecha según el ciclo de siembra. La soja de primera transita actualmente las etapas críticas de floración y llenado de granos con un estado general calificado como bueno en la mayor parte del área implantada, de acuerdo a último informe de INTA.
Mientras la soja de primera resiste en etapas clave, los de segunda sufren un severo estrés hídrico y térmico que ya anticipa caídas irreversibles en los rendimientos del norte y centro del país
«La soja de segunda es el planteo más comprometido; el cultivo presenta síntomas de estrés
hídrico y térmico, y ya se prevén caídas en el rendimiento potencial», concluyen.
No obstante, el INTA advierte que en sectores del norte del país la condición de estos lotes comenzó a desmejorar debido a la persistencia de escasas precipitaciones y temperaturas que superaron los 35C, con picos de anomalías térmicas de hasta 4,1C por encima de lo normal.
La situación más crítica se localiza en la soja de segunda, que se encuentra entre las fases de crecimiento vegetativo e inicio de llenado. Este segmento es el que más sufre la falta de reservas de agua en el suelo, que se mantienen en niveles muy bajos en casi toda el área agrícola, a excepción de Entre Ríos y zonas puntuales de la región Pampeana.
Los síntomas de marchitamiento y estrés térmico son generalizados, lo que ha llevado a los técnicos a pronosticar pérdidas irreversibles en el potencial de rinde en varias regiones si no se producen lluvias significativas en el corto plazo.
A nivel operativo, la labor de siembra nacional está prácticamente finalizada con un avance del 99,8%, restando







