Según el último informe de Rosgan del año, el 2026 debería marcar el inicio de fase de retención, lo que tensionará el aprovisionamiento de la industria y obligará a maximizar la eficiencia operativa en todos sus aspectos, desde la compra de hacienda hasta la elección de los destinos comerciales.
El balance de 2025 es positivo según los analistas, con un buen año para el productor ganadero, aunque deja algunos aspectos menos favorables para los demás eslabones de la cadena, especialmente aquellos vinculados a la transformación y comercialización del producto final.
Explican que, si bien el ánimo general del sector de ganados y carnes es positivo, las decisiones de inversión de mayor relevancia aún aguardan la consolidación de una serie de reformas legislativas impulsadas por el Gobierno tras la renovación del Congreso.







