La Universidad Austral advirtió que el sistema legal argentino de protección de semillas se encuentra en una situación débil, incompleta y con bajo nivel de control, lo que desalienta la inversión en innovación tecnológica por parte de empresas nacionales y extranjeras.
Según el informe, esta fragilidad limita la posibilidad de mejorar la productividad agrícola y reducir la brecha con competidores globales.
Comparación internacional
Mientras países como Brasil y Estados Unidos operan bajo marcos legales modernos alineados con el convenio UPOV 91, que refuerza la protección de la propiedad intelectual (DPI), Argentina continúa bajo un esquema UPOV 78, menos efectivo y sin actualizaciones desde 1973.
A nivel global, el mercado de semillas avanzó hacia modelos dominados por grandes empresas privadas y estructuras regulatorias robustas que promueven:
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Mayor inversión en desarrollo genético
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Innovaciones en biotecnología
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Velocidad en la incorporación de nuevas tecnologías
Argentina, con un sistema obsoleto, no logra atraer capital externo ni consolidar un ambiente seguro para desarrolladores locales.
Desafío
La Universidad Austral concluye que el país debe avanzar hacia una reforma legal profunda que proporcione:
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Un marco de propiedad intelectual claro y confiable
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Incentivos a la inversión privada
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Condiciones para una crecimiento agrícola sostenible
Sin estos cambios, la competitividad internacional del sector continuará erosionándose.







