El Informe Agrometeorológico del INTA advierte sobre un arranque de febrero marcado por condiciones climáticas críticas para el agro argentino. Una combinación de calor extremo, con temperaturas que superarán los 38 °C, y un régimen de lluvias altamente dispar pone en jaque la definición de rendimientos de los cultivos de verano en la principal región productiva.
El impacto del calor en la soja y el maíz
El ascenso térmico llega en un momento de alta demanda hídrica. Con el maíz temprano atravesando etapas clave de llenado y la soja de primera entrando en floración, las temperaturas sostenidas por encima de los 35 °C aceleran la evapotranspiración y aumentan el riesgo de aborto de flores y granos.
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Temperaturas: Máximas de 38 °C a 40 °C en el centro y norte del país.
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Zona Crítica: El este de la región pampeana y el norte de Buenos Aires registran seis semanas sin lluvias significativas.
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Condición de suelos: Las reservas de humedad en la zona núcleo se encuentran en niveles mínimos, obligando a recalcular los rindes potenciales de la campaña 2026.
Pronóstico de lluvias: Alivio solo para algunas regiones
Mientras la zona núcleo sufre la escasez, otras regiones del país experimentarán una dinámica atmosférica más activa durante la primera semana de febrero:
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NOA y Centro-Oeste: Se prevén tormentas de variada intensidad, algunas localmente fuertes con abundante caída de agua.
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NEA y Norte Patagónico: Lluvias y tormentas aisladas que podrían traer un respiro temporario.
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Región Pampeana: Continuará bajo condiciones de escasa humedad, con probabilidades de precipitaciones inferiores a los 10 mm en la mayoría de sus departamentos.
Perspectiva a mediano plazo: ¿Cuándo llega el alivio?
Los modelos meteorológicos consultados por el INTA sugieren un cambio de escenario para la segunda semana de febrero. Se anticipa una mayor inestabilidad generalizada que podría quebrar el «bloqueo» atmosférico, permitiendo que las lluvias alcancen finalmente el centro del país y la zona núcleo.
Recomendación Técnica: Monitorear diariamente el estado de los lotes. El estrés térmico combinado con la baja humedad relativa podría intensificar la presencia de plagas como la arañuela roja y el trips.







