La petrolera Phoenix Global Resources, respaldada por el gigante global Mercuria Energy, anunció un ambicioso plan de expansión que la posiciona como uno de los jugadores más agresivos en el actual escenario energético argentino. El anuncio, revelado por Bloomberg, confirma que la compañía busca capitalizar los beneficios fiscales y cambiarios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para escalar su operación en el shale.
El CEO de la compañía, Pablo Bizzotto, detalló que la intención es desembolsar US$ 6.000 millones en los próximos años para desarrollar sus activos en la formación Vaca Muerta. El objetivo estratégico es multiplicar su capacidad operativa hasta alcanzar una producción de 80.000 barriles diarios para el año 2030.
El flanco oriental: La nueva frontera del shale
La hoja de ruta de Phoenix se centra en áreas que hasta hace poco se consideraban periféricas, pero que hoy muestran un potencial geológico de clase mundial:
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Ubicación Estratégica: El desarrollo se concentrará en el flanco oriental de los yacimientos de esquisto de la Patagonia.
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Activos bajo gestión: La empresa administra actualmente cuatro áreas clave: dos situadas en la provincia de Neuquén y dos en Río Negro, consolidando una presencia bi-provincial estratégica.
El RIGI como acelerador de inversiones
Bizzotto fue categórico al señalar que las medidas impulsadas por el presidente Javier Milei para ampliar los incentivos del RIGI son el factor determinante para este nivel de inversión:
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Ventajas Financieras: El régimen ofrece estabilidad fiscal por 30 años, devolución acelerada de IVA y exenciones de derechos de exportación.
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Seguridad Jurídica: Para una empresa con respaldo internacional como Mercuria, el RIGI funciona como una garantía contra la volatilidad histórica de la política económica argentina.
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Libre Disponibilidad de Divisas: Facilita el repago de financiamiento externo, un punto crítico para proyectos de capital-intensivo en hidrocarburos.



