Los analistas de Itaú revisaron al alza sus proyecciones de inflación para finales de 2026, de 23,5% a 27,5%, debido a la persistencia de los precios en el primer bimestre y el impacto de los combustibles.
A pesar del endurecimiento de los precios, la entidad mantiene su proyección de crecimiento del PBI en 3,5% para 2026, apoyada en una mejora de la inversión y un arrastre estadístico favorable.
No obstante, el reporte subraya que la aceleración inflacionaria erosiona los salarios reales, lo que obliga a mantener una postura cautelosa sobre la velocidad de recuperación del consumo privado.
En el mercado laboral, los datos muestran señales de debilidad con una tasa de desempleo que alcanzó el 7,5% al cierre de 2025, reflejando una actividad doméstica todavía contenida.
En el frente externo, la suba de los precios internacionales del petróleo beneficia la balanza comercial energética de Argentina, permitiendo elevar la proyección del superávit comercial a US$ 14.000 millones para 2026.
El Banco Central continúa con su estrategia de acumulación de reservas, habiendo comprado US$ 4.000 millones en lo que va del año, con el objetivo de alcanzar una meta de US$ 10.000 millones.
«La incertidumbre electoral podría generar episodios de volatilidad y mayor dolarización de carteras, aunque el apoyo financiero externo funcionaría como un factor estabilizador clave», concluyen.



