La Federación Aceitera (FTCIODyARA) inició este miércoles 11 de febrero a las 12:00 un paro nacional activo con movilización hacia el Congreso de la Nación. La medida de fuerza surge en rechazo directo al proyecto de ley de reforma laboral que se debate en el recinto, al cual el gremio califica como un retroceso para los convenios colectivos y los derechos sindicales fundamentales.
El oficialismo cede en puntos críticos tras negociar con la CGT
A pesar de la huelga impulsada por los sectores combativos, el Gobierno logró alcanzar consensos con la cúpula de la central obrera para suavizar el impacto del proyecto original. Entre las modificaciones acordadas se destacan el mantenimiento del aporte solidario del 2% por un plazo de dos años y la continuidad del aporte del 6% para las obras sociales, aunque estas quedarán sujetas a auditorías estatales.
Cambios en los métodos de pago y protocolos de licencias
La negociación legislativa también anuló la propuesta de abonar sueldos mediante billeteras virtuales, estableciendo que la acreditación de haberes debe realizarse obligatoriamente en cuentas bancarias oficiales. Asimismo, se definió un nuevo esquema para las licencias médicas que contempla la intervención de juntas médicas oficiales ante discrepancias entre trabajadores y empleadores, buscando reducir la litigiosidad.
Impacto en las terminales portuarias y el complejo oleaginoso
El sindicato aceitero mantiene su postura crítica al considerar que la normativa fortalece la posición patronal en detrimento de la organización sindical en las fábricas. La huelga afecta la operatividad en el Gran Rosario, pudiendo generar demoras en la molienda y en la carga de buques en un momento de alta actividad exportadora para el sector agroindustrial.







