En una medida técnica orientada a contener la escalada de precios en los surtidores, la Secretaría de Energía actualizó la normativa de mezcla de combustibles. La decisión busca reducir la dependencia del petróleo crudo —cuyo precio internacional se mantiene bajo presión por conflictos globales— mediante un mayor aprovechamiento de los biocombustibles de origen nacional.
La nueva resolución autoriza un incremento en el contenido de oxígeno permitido en los combustibles, elevando el tope hasta el 5,6%. Este ajuste técnico es la llave que permite a las refinadoras integrar una mayor proporción de bioetanol en la mezcla final (corte) de las naftas.
Flexibilidad para la Industria Refinadora
La medida otorga a empresas como YPF, Shell y Axion herramientas para amortiguar los costos de producción:
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Mezcla Superior: Se habilita el uso de hasta un 15% de bioetanol en la composición de las naftas.
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Sustitución de Insumos: Al aumentar el uso de alcohol (proveniente de caña de azúcar o maíz), se reduce la necesidad de procesar crudo, cuyo valor es más volátil.
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Fundamento Técnico: El contenido de oxígeno está directamente relacionado con la proporción de bioetanol; por ende, sin elevar el límite de oxígeno, era imposible aumentar el corte de biocombustibles sin incumplir las normas de calidad anteriores.
Impacto en el Consumidor
El objetivo central del Gobierno es suavizar la curva de aumentos que vienen experimentando los combustibles en 2026.
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Precio Final: El bioetanol nacional suele tener un costo más estable y, en ciertos contextos, más competitivo que el petróleo importado o el crudo local a valores internacionales (export parity).
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Sostenibilidad: La medida también favorece a las economías regionales del NOA (azúcar) y el Centro (maíz), al tiempo que mejora el perfil de emisiones de carbono del parque automotor.







