El Gobierno argentino logró un avance significativo en los tribunales de Nueva York al alcanzar un acuerdo de conciliación con los fondos Attestor Master Value y Bainbridge Fund, los acreedores más agresivos con sentencia firme en el juzgado de Loretta Preska.
Este pacto, informado por el especialista Sebastián Maril, representa un alivio estratégico para el Estado nacional, ya que suspende de forma inmediata los litigios y, en consecuencia, deja sin efecto los pedidos de embargo que pesaban sobre activos sensibles: las acciones del Banco de la Nación Argentina (BNA) y de Aerolíneas Argentinas.
Los detalles de la ingeniería financiera
Para destrabar el conflicto, las partes recurrieron a una solución técnica vinculada a deuda de décadas pasadas:
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Colateral de Bonos Brady: Los fondos holdouts acordaron entre sí cómo dividirse los activos que servían como garantía de los antiguos Bonos Brady. Estos fondos ya se encontraban embargados y depositados en la Reserva Federal de los Estados Unidos.
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Suspensión del Litigio: Con el documento presentado ante la jueza Preska, se frena la escalada judicial, otorgando previsibilidad al Estado sobre la propiedad de sus empresas públicas en el corto plazo.
El frente abierto: Las acciones de YPF
A pesar del éxito en blindar al Banco Nación y a la aerolínea de bandera, el acuerdo no es total. Existe un punto crítico que permanece en disputa:
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Moción de Bainbridge: El fondo no incluyó en este pacto una resolución sobre el turnover (entrega) de las acciones de YPF.
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Estrategia legal: Los demandantes mantienen este pedido como una herramienta de presión pendiente, lo que obliga a la defensa argentina a continuar la batalla legal específicamente por el control de la petrolera estatal.



