La estructura de la deuda argentina experimentó un cambio significativo en los últimos años, con un fuerte incremento en la participación de acreedores privilegiados, que ya representan casi el 40% del total, frente al 20% registrado hasta 2017, según un informe de Aurum Valores difundido por Bloomberg.
Este tipo de pasivos, clasificados como deuda senior o semi senior, se caracteriza por contar con mayores protecciones legales, lo que los vuelve difíciles de incluir en procesos de reestructuración o canjes con quitas, explican los analistas.
Si bien el escenario actual no contempla una reestructuración, dado que el Gobierno mantiene una voluntad explícita de pago, el informe advierte que, ante un contexto adverso, los acreedores privados no privilegiados serían quienes deberían absorber mayores quitas nominales o pérdidas en términos de valor presente neto para restablecer la sostenibilidad de la deuda.
El reporte señala que esta tendencia continuará en los próximos años, con una participación creciente de organismos y acreedores con estatus preferencial dentro del perfil de vencimientos del país.
En este marco, los analistas no descartan que la mayor rigidez de la estructura de la deuda, producto del aumento del peso de los acreedores privilegiados, sea uno de los factores que explican la dificultad para reducir el riesgo país de manera más persistente, pese a la mejora en variables fiscales y monetarias.



