La producción brasileña de soja para la campaña 2026/27 alcanzaría los 181,837 millones de toneladas, un aumento del 2% respecto de la temporada anterior, estimada en 178,341 millones de toneladas. La proyección corresponde a Safras & Mercado y supera la estimación previa de 180,089 millones de toneladas.
La consultora prevé un incremento del 2,1% en la superficie sembrada, hasta los 49,542 millones de hectáreas, frente a los 48,543 millones de hectáreas de 2025/26. En cambio, el rendimiento promedio bajaría levemente, de 3.692 a 3.689 kilos por hectárea.
Según el analista de Safras & Mercado, Rafael Silveira, la revisión al alza responde a nuevas expansiones de las áreas previstas para la siembra, principalmente en los estados del Centro-Oeste. Goiás y Minas Gerais presentan posibilidades de una ampliación más significativa de la superficie en la nueva campaña.
En Goiás, el área sembrada podría crecer hasta un 7%, con una producción estimada en 20,567 millones de toneladas. Sin embargo, el analista advierte que parte de las nuevas áreas podría recibir una menor inversión tecnológica, especialmente en fertilización y otros insumos, lo que limitaría los rendimientos.
En Mato Grosso, la producción se mantiene proyectada en 50,096 millones de toneladas, con una superficie de 13,180 millones de hectáreas. Mato Grosso do Sul también presenta perspectivas positivas, con una cosecha estimada en 17,043 millones de toneladas. En conjunto, la producción de soja del Centro-Oeste podría alcanzar los 88,057 millones de toneladas.
En el Sudeste, las estimaciones para Minas Gerais y São Paulo también fueron revisadas. En tanto, los ajustes en el Nordeste y algunos estados del Norte fueron puntuales, en un contexto de condiciones climáticas más desafiantes en determinadas regiones.
Silveira señala que, pese al mayor potencial productivo, el panorama todavía exige cautela. Además de la menor inversión tecnológica prevista en parte de las nuevas áreas, las condiciones climáticas de los próximos meses podrían afectar el desarrollo de los cultivos.
La expansión de la superficie permite proyectar naturalmente una cosecha mayor, pero noviembre, diciembre y enero todavía pueden presentar condiciones climáticas más adversas», advirtió el analista.







