El presidente Javier Milei anunció el envío al Congreso de la Nación del proyecto de ley denominado Súper RIGI, una evolución del actual Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones que busca profundizar los beneficios fiscales y cambiarios. Esta nueva normativa tiene como objetivo principal atraer capitales hacia sectores económicos que hoy no cuentan con desarrollo en Argentina, fomentando la creación de empresas inéditas y la generación masiva de empleo genuino.
La implementación del Súper RIGI se enmarca en una estrategia de transformación de la matriz productiva nacional. Según el mandatario, las ventajas de este nuevo esquema superarán las del régimen original, consolidando un entorno de seguridad jurídica y competitividad que posiciona al país como un destino prioritario para el flujo de capitales globales.
Diferencias entre el RIGI original y el Súper RIGI
La principal innovación del Súper RIGI radica en su alcance y en la magnitud de los incentivos. Mientras que el esquema anterior se enfocó en sectores consolidados como la energía y la minería, esta nueva ley apunta a «sectores dinámicos que nunca han existido en el territorio nacional».
Ventajas fiscales y cambiarias incrementales
El proyecto contempla mayores flexibilidades para las compañías que decidan radicar sus operaciones en el país bajo este paraguas legal:
-
Mayores beneficios fiscales: Reducción de alícuotas en impuestos nacionales y estabilidad tributaria por plazos extendidos.
-
Libertad cambiaria total: Acceso garantizado al mercado de divisas para el giro de utilidades y la importación de insumos críticos.
-
Fomento al empleo: Incentivos específicos para la contratación de mano de obra local en áreas de alta tecnología y servicios basados en el conocimiento.
Chevron se suma con US$ 10.000 millones
En sintonía con el anuncio del Súper RIGI, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que la petrolera estadounidense Chevron presentará un proyecto de inversión superior a los US$ 10.000 millones. Este desembolso masivo se canalizará a través del marco normativo vigente, reafirmando el interés de las corporaciones internacionales por la Argentina.
El anuncio se concretó tras una reunión en el marco de la 29ª Conferencia Anual del Instituto Milken en Los Ángeles. Con esta propuesta, el volumen total de inversiones bajo el paraguas del RIGI ya supera los US$ 100.000 millones, consolidando al sector energético como el principal motor de divisas de la economía argentina.
El salto productivo de Vaca Muerta
El ingreso de capitales mediante el Súper RIGI y el régimen original busca acelerar la explotación de recursos no convencionales:
-
Meta de producción: Se proyecta alcanzar los 1.500.000 barriles diarios en la próxima década.
-
Eficiencia operativa: Actualmente se registran 1.800 etapas de fractura mensuales, una cifra récord que demuestra la competitividad del campo argentino.
-
Infraestructura estratégica: Las inversiones se destinarán a oleoductos y plantas de procesamiento para evacuar la producción hacia los mercados de exportación.
Unificación normativa y desregulación económica
Para evitar superposiciones regulatorias y brindar mayor claridad a los inversores, el Ejecutivo ha solicitado la derogación del antiguo Decreto 929/2013. El objetivo es que el Súper RIGI actúe como el único marco rector para las grandes apuestas de capital en el país.
El Gobierno ya había dado señales de flexibilidad en febrero pasado mediante el Decreto 105/2026, prorrogando el régimen original hasta 2027 y reduciendo los montos mínimos de inversión para proyectos de petróleo y gas. Con la nueva ley de Súper RIGI, Milei busca que esa flexibilización se extienda a sectores de innovación tecnológica, biotecnología y energías renovables de última generación.
Proyección de crecimiento en la producción de hidrocarburos bajo regímenes de incentivo – Fuente: secretaria de energia.gob.ar
Impacto en el mercado laboral y la matriz productiva
El presidente Milei destacó que el Súper RIGI satisfacerá necesidades de sectores que «nunca han existido» en el país. Esto implica que la Argentina dejará de depender exclusivamente de sus recursos naturales para competir en nichos de alto valor agregado.
La creación de puestos de trabajo masivos es el beneficio social esperado de esta desregulación. Al atraer empresas que hoy operan en otros mercados, el país busca absorber tecnología y know-how que permitan modernizar el tejido industrial nacional. La transparencia y la apertura comercial son, en este sentido, los pilares sobre los que se apoya la promesa de convertir a la Argentina en una potencia económica para el cierre de la década.



