En cultivos de gruesa, en maíz los rindes logrados están en torno al 50-55% del potencial y en soja entre el 60 y el 65%, una parte significativa del techo productivo sigue sin capturarse, especialmente en maíz, explican el investigador del CONICET José Andrade y el especialista de INTA Balcarce, Pablo Abbate.
En gruesa, Andrade explica que la nutrición es uno de los puntos críticos. Estamos aplicando menos nutrientes de los que los cultivos se llevan, es decir, estamos haciendo minería de nutrientes en los suelos.
Esta subinversión impacta directamente en los rindes y explica gran parte de la distancia con el potencial.
En soja, también aparecen factores operativos donde el retraso en la fecha de siembra por limitaciones logísticas reduce el rendimiento, un problema que se agrava a gran escala. No es solo manejo, también hay una cuestión de inversión y capacidad operativa, advierte Andrade.
Explican que, en los cultivos de gruesa, la reducción de las brechas pasa por mejoras en la nutrición, ajustando dosis y estrategias, la optimización de fechas de siembra y la inversión en capacidad operativa.







