Según el último informe de CONINAGRO, la urea, fertilizante clave cuyo costo depende en un 80% del gas, sufrió un incremento del 50% en apenas un mes, pasando de US$ 564 en febrero a US$ 848 en marzo.
Esta suba, sumada al barril de crudo superando los US$ 100, deterioró severamente la relación insumo-producto para los productores argentinos en las vísperas de la campaña fina.
El recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente impactó de lleno en los mercados internacionales, provocando una escalada en los precios del petróleo y el gas que se trasladó rápidamente a los insumos agrícolas.
El poder de compra de los granos registró caídas históricas frente a los costos de producción y logística. Actualmente, se necesitan 4,5 kg de trigo para adquirir 1 kg de urea, lo que representa un aumento del 48% respecto al mes anterior y del 84% en la comparación interanual.
El escenario es aún más crítico para el maíz, que requiere 4,7 kg para cubrir la misma unidad de fertilizante, un 53% más que en febrero. Por su parte, el gasoil alcanzó un valor promedio de $2100 por litro tras subir un 10% en marzo, encareciendo no solo las labores de siembra sino también los fletes hacia los puertos.
La soja tampoco escapó a esta tendencia negativa, afectada por el alza del fertilizante MAP, que alcanzó los US$ 930 por tonelada. En marzo, los productores debieron destinar casi 3 kg de soja para comprar 1 kg de este insumo, un 6% más que el mes previo.







