Un informe técnico de BTG Pactual pone la lupa sobre la sostenibilidad del ajuste fiscal en Argentina. Si bien el banco de inversión elogia la disciplina del Gobierno, advierte que la metodología de registro del Tesoro podría estar subestimando el costo real del endeudamiento.
Según BTG Pactual, Argentina cerrará el 2026 con un superávit primario del 1,4% del PIB y un superávit financiero del 0,2%. Sin embargo, los analistas introducen un matiz contable crítico: el uso de instrumentos de cupón cero (que no pagan intereses periódicos, sino que los capitalizan al final) estaría ocultando un déficit real de casi 1 punto del PIB si se aplicara un criterio de lo devengado en lugar de lo pagado (base caja).
El ajuste del gasto: Un hito histórico
A pesar de la advertencia sobre los intereses, BTG destaca la magnitud del recorte estatal como un hecho sin precedentes en la historia reciente:
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Gasto Primario: Se redujo del 19% al 14% del PIB, una contracción estructural que sostiene la confianza de los mercados.
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Salarios Públicos: Cayeron un 7,9% real en febrero, impulsados por la eliminación de miles de puestos de trabajo en la administración nacional.
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Gasto Total: La reducción real del gasto primario en febrero fue del 8,8%.
Resultados del primer bimestre 2026
La «alergia a los números rojos» mencionada por el informe se tradujo en cifras positivas para el inicio del año, a pesar de un contexto de menores ingresos:
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Febrero: Se logró un superávit primario de $1,41 billones y un financiero de $144.000 millones.
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Acumulado: En los primeros dos meses, el Gobierno alcanzó un superávit del 0,39% del PIB.
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Recaudación en baja: Los ingresos totales cayeron un 8,9% real, afectados por menos días hábiles (Carnaval) y huelgas en sectores exportadores (molienda) que demoraron el ingreso de derechos de exportación.
La advertencia sobre la recaudación
El informe subraya que la sostenibilidad del superávit depende de que la actividad económica deje de contraer la base imponible. En febrero, la recaudación tributaria específica retrocedió un 10,1% real, lo que obliga al Gobierno a profundizar los recortes en el gasto para mantener el equilibrio financiero ante la falta de dinamismo en los ingresos.



