El aumento del precio del petróleo impacta directamente en los combustibles y por ende en el transporte, lo cual posteriormente se traslada a los costos de producción del resto de bienes y servicios. En Latam, el efecto resulta relevante dado su peso en los índices de precios, explicaron analistas de Scotiabank en reporte.
Ademá, el encarecimiento de la energía también afecta a insumos clave para la producción agrícola. En este contexto, los futuros de fertilizantes nitrogenados, como la urea, han aumentado alrededor de 35% desde el inicio del conflicto, elevando significativamente los costos de producción agrícola.
En Brasil que importa cerca del 80% de los fertilizantes utilizados en su agricultura se ha registrado incrementos de aproximadamente 15% en estos productos. Esta situación aumenta los precios tanto de commodities agrícolas como la soya, el maíz y el café, en los que Brasil y Colombia son grandes exportadores, como también a los alimentos que conforman la canasta básica de cada país.
En economías importadoras de energía, como Perú y Chile, estos efectos tienden a ser más visibles, trasladándose con mayor rapidez a los precios de la gasolina y el diésel, generando presiones sobre las tarifas del sector transporte.







