El último informe de Ingeniería en Fertilizantes (IF) describe un escenario de «compás de espera» en el mercado local, donde los productores argentinos han decidido no convalidar las fuertes subas de precios que se registran en el exterior, generando un desacople inusual entre la plaza doméstica y la internacional.
Mientras los precios globales de los insumos clave para el agro se disparan debido a la crisis logística y geopolítica, en la Argentina la demanda permanece estancada. La estrategia del productor hoy es la cautela: esperar una mejora en los precios de los granos antes de comprometer capital en una reposición de insumos que se ha encarecido drásticamente en pocas semanas.
La brecha de precios: Argentina vs. El Mundo
El costo de reposición internacional ha tenido un salto violento, pero los valores locales aún no reflejan la totalidad de ese impacto:
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Urea (Nitrogenados): Registró un incremento de US$ 90 CFR solo en la última semana. Desde finales de febrero (semana 9), el salto fue de US$ 220, pasando de US$ 490 a US$ 710 CFR.
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Fosfatados (MAP): El costo de reposición también escaló, situándose ahora en US$ 810 CFR frente a los US$ 760 anteriores.
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Precios Locales: Se mantienen retrasados respecto a estos costos de importación, lo que sugiere que, de activarse la demanda, el ajuste hacia arriba será inevitable.
¿Por qué no se compra pese a las subas?
Desde IF identifican tres factores que sostienen la parálisis de ventas a nivel nacional:
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Falta de urgencia: Todavía no ha comenzado la ventana crítica de siembra fina (trigo/ceba), por lo que no hay necesidad inmediata de aplicar el producto.
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Foco en la Gruesa: La atención de los productores sigue puesta en la cosecha de soja y maíz, postergando las decisiones de inversión para la próxima campaña.
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Expectativa de mejora: Existe la esperanza de que, o bien el precio internacional del fertilizante afloje, o bien el precio de los granos suba lo suficiente para que la relación insumo-producto sea más favorable.
«Incluso con líneas financieras atractivas, la lógica sigue siendo la misma: si no hay necesidad inmediata, no conviene correr detrás del precio», advierten desde la consultora.
El riesgo de la estrategia «esperar y ver»
El informe advierte que esta postura de espera podría ser riesgosa. El mercado internacional está premiando a quienes aseguran mercadería temprano en un contexto de fletes tensionados y oferta restringida. Si la demanda argentina despierta toda junta al inicio de la siembra, se podrían producir cuellos de botella logísticos que encarezcan aún más el producto final.






