La actividad económica argentina cerró 2025 con una expansión del 4,4%, impulsada por una cosecha de trigo sin precedentes. Según el estudio de BTG, este crecimiento permitió superar el máximo registro previo (enero de 2022) y acumular un alza del 8,8% en los primeros dos años del gobierno de Javier Milei.
Los sectores ganadores y perdedores de 2025
El crecimiento récord presenta fuertes disparidades sectoriales, lo que explica por qué la mejora macroeconómica no se siente con igual intensidad en la calle:
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Sector Financiero (+24,5%): Fue el principal beneficiado del año, liderando el ranking de crecimiento.
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Agroindustria: El trigo récord de 28 millones de toneladas fue el motor del crecimiento en el último trimestre.
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Energía y Minería (+8%): Las industrias extractivas se consolidan como el segundo pilar de la expansión.
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Construcción (+4,4%): Inició una recuperación moderada tras la fuerte caída sufrida en 2024.
En la vereda opuesta, la industria manufacturera y el comercio minorista mostraron retrocesos, afectados por la debilidad del consumo interno y la mayor competencia de productos importados.
Proyecciones para 2026: Arrastre y desafíos
Para el presente año, las perspectivas siguen siendo optimistas en términos de indicadores agregados, aunque con desafíos estructurales:
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Arrastre Estadístico: El buen cierre de 2025 deja una base del 2% para el crecimiento de este año.
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Meta 2026: Se proyecta una expansión del 4%, apuntalada por la minería y el sector energético bajo el régimen RIGI.
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Brecha de Confianza: El principal reto del Gobierno será cerrar la brecha entre los récords macroeconómicos y la percepción del consumidor urbano, que sigue golpeado por la caída en sectores industriales y comerciales.







