El mercado de maíz en Argentina está rompiendo su estacionalidad habitual. Según el analista Andrés Cannizzo de Safras & Mercado, los premios del cereal han registrado una caída del 23% desde enero, un movimiento que suele ocurrir recién entre abril y julio. Este adelantamiento posiciona mejor al valor FOB local frente a la competencia de EE. UU. y Brasil.
Competitividad FOB y el indicador «Basis»
La caída de los premios permite que el maíz argentino sea más atractivo para los compradores internacionales en el corto plazo:
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Basis de abril: Se sitúa en un A3 de +5%, lo que confirma que la exportación opera por debajo de su capacidad teórica de pago.
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Comparativa Regional: Mientras Argentina baja sus valores, Brasil sostiene premios de entre 135 y 140 centavos por bushel, y EE. UU. mantiene una tendencia alcista.
Estrategia del productor: El 70% de los negocios «A Fijar»
Una de las características más marcadas de esta campaña es la forma en que se está comercializando el grano. La incertidumbre y la volatilidad han llevado a los productores a asegurar volumen sin cerrar precio:
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Modalidad a fijar: Representa el 70% de las operaciones actuales, permitiendo al productor cubrirse ante variaciones bruscas.
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Capacidad de Pago: La exportación está aprovechando la falta de competencia inmediata para comprar por debajo de la paridad teórica.
El desafío: Exportación vs. Consumo Interno
Hacia el resto de 2026, el escenario de precios internos estará tensionado por una puja entre dos sectores:
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Demanda Industrial: Se proyecta que la industria local consumirá volúmenes superiores a los de la campaña 2024/25.
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Tensión de Suministro: La combinación de negocios adelantados y un consumo interno robusto podría limitar la disponibilidad de mercadería física en los meses de mayor actividad exportadora.







