El evento La Niña comenzaría a debilitarse durante febrero, dando paso a una fase neutral en Argentina, situación que aliviaría el déficit hídrico que está afectando a los cultivos.
Según el climatólogo Leonardo De Benedictis esta transición favorecería un flujo de humedad más importante hacia el margen este del país, una de las zonas actualmente más comprometidas por la sequía.
«Este cambio permitiría el ingreso de humedad desde el norte y el avance de sistemas frontales, favoreciendo la aparición de lluvias, chaparrones y tormentas sobre el centro y noreste argentino, con una mejora progresiva en la distribución de las precipitaciones», explicó.







