El Gobierno argentino concretó el pago de intereses y amortización de capital de los bonos soberanos en dólares, un desembolso que asciende a US$ 4.490 millones y que vuelve a poner el foco del mercado en el efecto reinversión de los fondos cobrados por los bonistas.
Del total abonado, alrededor de US$ 3.700 millones quedaron en manos de inversores privados, quienes ahora deben definir si reinvierten esos dólares en títulos públicos argentinos —con potencial impacto positivo sobre los precios de los bonos y el riesgo país— o si optan por tomar ganancias y reducir exposición.
Según Bloomberg, el vencimiento de este viernes representa uno de los compromisos financieros más relevantes del semestre para la administración nacional. El pago incluyó cupones de interés de toda la curva de bonos Globales y Bonares, además de una amortización parcial de capital.
En concreto, se amortizó el 10% del capital de los bonos con vencimiento en 2029 (AL29 y GD29) y el 8% de los títulos 2030 (AL30 y GD30), reduciendo el stock de deuda en circulación pero liberando liquidez significativa al mercado.
La reacción de los inversores será clave para determinar la dinámica de los precios de los bonos soberanos en las próximas ruedas, así como la evolución del riesgo país, en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar la normalización financiera y el acceso sostenido a los mercados.



