Tras 25 años de negociaciones, los embajadores de los 27 países de la Unión Europea alcanzaron este viernes una mayoría cualificada para aprobar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.
La decisión habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a viajar a Paraguay el lunes 12 de enero para la firma oficial del tratado, un paso clave para la entrada en vigor del pacto birregional.
La votación dejó en evidencia fuertes divisiones internas dentro del bloque europeo. Francia, Irlanda, Polonia y Hungría votaron en contra, en línea con las protestas de sus sectores agrícolas. En París, productores rurales bloquearon accesos a la ciudad con tractores en rechazo al acuerdo.
Para destrabar el consenso, la Comisión Europea incorporó salvaguardas específicas para el agro, incluyendo cuotas máximas de importación para productos sensibles como carne, arroz y miel. Además, se estableció un mecanismo de freno de emergencia que permitirá suspender importaciones si el volumen crece más de un 8% o si los precios del Mercosur resultan significativamente inferiores a los europeos.
El acuerdo también contempla la aplicación de cláusulas espejo, que exigirán a los países del Mercosur cumplir con los mismos estándares ambientales y sanitarios vigentes en la Unión Europea. Entre ellos, se incluyen restricciones al uso de determinados fungicidas en frutas, como cítricos y mangos.
Con esta aprobación política, el acuerdo UE–Mercosur entra en su fase final de formalización, marcando uno de los hitos comerciales más relevantes de las últimas décadas para Sudamérica y Europa.



